domingo, 25 de enero de 2015

La visita



Subí a tú apartamento, vestida impoluta,  abriste la puerta y solo oí un suspiro salir de tu boca, era el preludio de lo que vendría después.

Tan amable como siempre, me quitasteis el abrigo para ponerlo en su percha y al verme el vestido tu segundo suspiro fue más profundo y más intenso....

Caminamos hasta el salón , tú detrás observando cada movimiento de mis caderas , no podía ver tus ojos , pero si notaba como tu respiración iba acelerándose... quizás fueran los tacones , que hacían subir y bajar mis caderas con más sensualidad , era lo que provocaba en ti ese desasosiego que tanto me excitaba.

Cuando llegamos al sofá, me cogiste la mano para que me sentará y yo obediente , la cogí entre mis manos sin soltarla , era suave, cálida y tus dedos se entrelazaban entre los míos , pareciera que no querían dejarme salir de esa travesura que mi mente sentía y que nuestras manos eran cómplices de ello.

Una vez acoplada y relajada , me ofreciste un martine , lo deje entre mis piernas para poder rodearte con ellas .. y en esa aventura de deseo , pasión y frenesí , estallo la locura de ver como tú y yo gozábamos sin premura.

Nuestros gemidos y susurros eran latentes en nuestros cuerpos ,  cuando llegamos al climax de nuestra pasión estallamos como fuegos artificiales , entre sudor y olor compartimos esos momentos mágicos que solo eran nuestros, de los dos.



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