sรกbado, 29 de agosto de 2026

La mujer siguiรณ pensando ...

 



No necesitaba tocarle para senntirle. Acostada en su cama con esa mezcla de calma y fuego su cuerpo comenzaba a gozar. En su mente, las ideas se volvรญan atrevidas, pero no prohibidas: imaginaba posibilidades, gestos que no ocurrรญan pero que la hacรญan sonreรญr, palabras que nunca se dicen en voz alta, y esa certeza de que el deseo mรกs poderoso es el que vive en la imaginaciรณn.

No buscaba romper lรญmites, sรณlo rozarlos con la punta del pensamiento, como quien acaricia una puerta sin abrirla, sabiendo que a veces lo mรกs intenso es lo que aรบn no sucede.

                                                       Campirela_