
Vestidos estábamos para salir
cuando mi mano rozo tu muslo
de espaldas a ti mi cuerpo se convulsiono
todo era hermoso ,
hasta el aliento que desprendías ,
era el aroma más ardiente
que el volcán que entre mis piernas yo tenía.
Como un mago me ofreciste una flor ,
y sus pétalos al sentir nuestros suspiros
desprendiéndose flotaban entre los dos.
Nos miramos , nos besamos y comprendimos
que en ese instante nuestra calidez
nos llevaría a poseernos
con nuestra mente amarnos como siempre.
Campirela_





