Latido
No se dijeron nada, ni falta que hacía; el silencio entre ellos era un idioma aprendido en cartas que marcaron su historia.
Se miraron como quien reconoce su casa; a pesar del tiempo transcurrido, este no les había vencido, solo los había afilado.
Las manos temblaban, no por miedo, sino por memoria de un deseo contenido.
Ella rozó su espalda como si tocara un piano, suave, ágil, decidida a sentir ese cuerpo que tanto deseaba.
Él cerró los ojos, y su cuerpo se volvió piel, y su respiración acelerada.
Dos cuerpos como brújulas desorientadas buscando entre ambos ese norte en el otro.
No hubo prisa, solo urgencia de recuperar lo que el reloj les robó… Tiempo
Y cuando sus bocas se encontraron, no fue un beso, fue un pacto, un latido compartido.
Un incendio que quemaba, unas llamas candentes; el deseo dejó de ser hambre para pasar a devorarse como tantas veces lo habían soñado en sus mentes.
Se oyó un latido... Después, vendrían los ansiados gemidos para más tarde desbordar la lava de sus cuerpos extasiados por el placer obtenido.
Campirela_
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