Entre sombras y destellos de la noche ella aparece con una presencia que no necesita anunciarse. El vestido negro, ligero como el humo, abierto justo donde la imaginación empieza a encenderse, deja ver unas piernas que van encendiendo por donde pisan.
Ambas marcadas por un tatuaje que cuenta historias sin palabras. El sombrero ladeado le da ese aire de peligro delicioso, enmarca su mirada misteriosa, y a su lado descansa una escoba que parece más un símbolo de poder No es una bruja cualquiera; es la tentación hecha figura, la que convierte cada mirada en un incendio y cada paso en una promesa.Sensual, libre y dueña de su propio encanto, se mueve entre lo mágico y lo terrenal. Esta noche, ella no se disfraza, simplemente revela una parte de sí misma que siempre estuvo ahí, esperando salir.
Campirela_

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