Le mire y él desvió la mirada
sentí confusión
pero su sonrisa perversa
aumento mi excitación.
De nuevo le miré
y volvió a desviar su mirada
pero esta vez..
logró alcanzar la miel de mi boca.
Suavemente me abrazo
pude sentir su corazón
y algo más que palpitaba
entre los dos.
Lentamente se fue haciendo paso por mi cuerpo
con las yemas de sus dedos llego hasta mi cintura
y casi por sorpresa, sin que me diera cuenta
sus manos colonizaron mi templo.
El anochecer nos advertía
que el tiempo se iba agotando
le miré y me miró
_es tarde_
No hubo más que hablar
nuestros cuerpos habían gozado
y nuestras almas iban al unisono
solo las miradas sabían de nuestras sentimientos ..,
Campirela_






