La tranquilidad de la velada se fue transformando de un volcán que más tarde haría explotar cualquier cimiento de la sensualidad, ella era pura seducción.
Me atrajo su sonrisa inocente pero a la vez emanaba una tremenda carga erótica, nos besamos cada parte de nuestros cuerpos, más que deseo fue delirio por entregarnos sin reparos el uno al otro.
Me gusta su piel, ese color y el olor me atrajo nada más tenerla junto a mi. Sus nervios la hacían más deseable, pues con las caricias fue entregándose sin ninguna reserva toda ella era para mi.
Es muy seductora, sus verdes ojos me derriten cuando me miran y me examinan de arriba a abajo, mi cuerpo se está convirtiendo en un roca por la dureza que está adquiriendo, sus movimiento en espiral y esas insinuaciones creo que no podré aguantar este ritmo y contener mi excitación.
Solo me atrevo a decirla que intuyo que debajo de ese vestido todo me va a encantar...ella me sonríe maliciosamente y me ofrece su cuerpo de piel de chocolate.
Campirela_






