miércoles, 1 de enero de 2025

Baile de mascarás de Dulce./Diciembre 2024



Cada fin de año Dulce, nos ofrece un baile de máscaras, seductor, sensual para terminar el año,  nuevas energías donde la magia y la fantasía sean la directriz principal de la última noche de año.

La partida de Billar



Otro año más, la invitación llego en un sobre lacrado para la noche de fin de año.
Esta vez, había una nota adherida detrás de la invitación, en ella en letras violeta decía: <Tengo una apuesta contigo, a ver quien resiste más a ser seducido por nuestros encantos< —Serás mi invitada a la última partida de billar de este año, tú vestirás de color azul, cuando estés en mi presencia, lanzaremos una moneda al aire, si sale cara jugaremos en el tapete verde, si sale cruz en tapete será del color de tu vestido. Este tendrá un gran escote en la espalda y debajo no llevarás nada, tan salo un liguero y tus tacones de punta afilada. Una capa negra te cubrirá del frío, y tu cabello lo traerás recogido, después veré que podemos hacer con él. Atentamente: El caballero del sombrero de copa. Cerré el sobre y pensé, ¿una partida de billar?, podría ser interesante.
Cada año me sorprendía más, una manera de terminar el año donde las bolas y el taco serían fundamental. Estaba lista, vestida de azul, más que un hada pareciera una vampiresa, con mi recogido bajo, lo adornaba con una tira perlas en uno de los lados. Llegué cinco minutos antes de la hora, subí aquellas escaleras y toqué la puerta del castillo, estas se abrieron en el hall, encima de la mesa había varios sobres cada uno con el nombre de la invitada, me acerqué y cogí el mío. De fondo se oía un piano, y el murmullo de personas, imagine que algunos de los invitados ya estarían en el salón. Al abrir mi sobre, había una indicación, sube al primer piso, busca la Habitación Violeta y espérame allí, mientras si lo deseas puedes echarte una partida de billar tu sola… Subí las escaleras, allí estaban dos grandes mesas de billar, una con tapete azul y otra verde. El ambiente era acogedor, la música de fondo, era un blues donde Koko Taylor estaba sonando su mítica canción I' m a Woma, eso me gusto, pues no sé cómo lo sabría, pero es el tipo de música que en esta ocasión me apetecía escuchar. Deje mi capa sobre el sillón, y me dispuse a coger un taco de billar, ordene las bolas en su triángulo y cuando iba a dar, oí el pomo de la puerta, abrirse. Como siempre tan enigmático, sus ojos a través de se mascara eran chispeantes, se acercó, me cogió la mano y la beso. Sus labios húmedos dejaron, ese primer contacto en mi piel, haciendo que sintiera que algo me iba a proponer. Metió su mano en el bolsillo del pantalón y saco una moneda, al aire la lanzo y en un leve susurro me pregunto, cara o cruz. —Cruz —Cara, elijo tapete. Se acercó de nuevo a mí y con sus dedos acaricio mis pómulos. Se quitó la chaqueta y quedo en camisa, cogió un taco y me invito a sacar yo primero. Coloco en el tapete mis dos bolas, la blanca y la negra, tiro y dejo las bolas en una posición perfecta para hacer carambola, te doy paso a ti. Las bolas han quedado en una buena posición, mientras intenta lanzar, me coloco tras de él, mis redondeces chocan con su espalda y mis pezones, los notas clavados en ti. Ni te inmutas, el juego de la seducción está equilibrado, aunque tus planes parecen ir, por otro lado. Empiezas a sacar punta a mi taco de billar, te miro extrañada y con una subida de ceja, me haces titubear. Te acercas a mi espalda y posas tus labios, sobre la piel que deja al descubierto el escote de mi vestido. Mi piel se eriza, no me esperaba que tan pronto comenzara el cortejo, de quien puede seducir a quién. Entrecierras tus ojos, un suspiro débil sale de tu boca y me das esperanzas de que esta partida quede en tablas. Me arriesgo y siendo muy osada, alcanzo tu cuello… lo beso, lo lamo y llego con mi lengua hasta el lóbulo de tu oreja, esa es por ahora mi mejor baza. Te muerdes los labios, la partida no está terminada. Ahora eres tú quien me bajas el vestido y bajas hasta mis pezones, los lames y llegas hasta mi ombligo, allí te detienes, tus dedos escalen como si fuera la montaña del Everest y haces que toda yo me estremezca de placer. Estado a punto de rendirme, pero aún quiero más, desabrochó tu camisa, mis dedos navegan por tu torso como una pirata en busca de refugio, bajo mis manos y entre dos columnas de mármol está el palo mayor, me aferro a él, no quiero naufragar. La partida está poniéndose dura, ninguno de los dos queremos tirar la toalla. Ahora eres tú quien ataca de nuevo, te aferras a mis dos enormes esferas, adornadas con dos fresas rosadas y en punta esperando que sean consoladas. Es cuando veo que tus manos cogen el palo del billar y le das tiza en la punta para hacer en un segundo carambola. Mi mente se imagina de igual manera como coges mis piernas y la subes en esa mesa donde hace un segundo casi ganas la partida. Ahora es cuando en serio comienza el juego. Me apoyas en la mesa y mi Caos interno le tienes frente a ti, te le ofrezco, justo para ser penetrado. Embestimos, carambolas van y vienen, sudamos, nos empapamos en nuestros propios fluidos, me tienes en un campo ardiente, mi cuerpo absorbe toda tu energía, es como si las bolas de billar estuvieran dentro de mí, todo el color en mi cuerpo, solo falta la blanca la que tú vas a depositar en el siguiente vaivén. Estallo en mil pedazos, no solo mi cuerpo, mi recogido ha saltado y la diadema de perlas por el suelo ha quedado, mi melena cubre mi rostro empapado de sudor, pues tu bola exploto dentro de mí, me rompo, me desmayo te has apoderado y dueño te has hecho de mí. A duras penas, puedo caminar, me despego de ti, y mirándote a los ojos, te pregunto¿Puedo besar al campeón, ofreciéndole mis bolas de marfil? Y tú respondes, ¡claro que sí!
Campirela_

Gracias, Dulce por tan lindo detalle.


Gracias, a ti por la invitación, siempre es un placer asistir a un evento tan especial donde todas tus invitadas somos atendidas con suma cordialidad. I

viernes, 20 de diciembre de 2024

Felices Fiestas 2024/25







A veces llega el momento de agradecer
A veces nos cuesta decir aquello que sentimos
A veces, muchas tal vez
Deberíamos decir más te quiero
Porque hay muchas formas de querer.

A veces es tarde para decirlo
por eso hoy os digo
Os quiero, a mi modo
pero sin duda cariño es.

Gracias, por cada uno de vuestros comentarios
de vuestros besos, abrazos y saludos
Gracias, por estar un año haciéndonos compañía
por eso, y por todo 
a cada uno de ustedes les deseo 
con todo mi cariño lo mejor 
de este mundo.

Por otro año más...

FELICES FIESTAS
Hasta el año que viene feliz 2024/25












viernes, 13 de diciembre de 2024

El jefe

 

Allí estaba mi jefe con su erección bien patente y sin saber qué decirme, no era la primera vez que me hacía la loca, le dejaba los informes encima de la mesa, y sin decir nada volvía a mi lugar de trabajo.

Esta vez, fue diferente, sabia de sus andadas, le gustaba mucho jugar con fuego, pero quién era yo para decirle algo, yo solo era su secretaria, y aunque como jefe no tenía ninguna queja, la verdad le veía un hombre demasiado sexual.

Aquel día cuando le vi de pie con esa inmensa erección, mis ojos no pudieron evitar ir a sus partes púdicas y quedarme como una boba con la boca abierta, las carpetas  que llevaba se me cayeron al suelo.

En ese instante pensé tierra trágame, que hago ahora...

No me dio tiempo a pensar más, él estaba delante de mi agachado recogiendo las carpetas y yo de pie como una estatua de sal.

-Perdón, no sé qué paso, lo siento, déjeme las recogeré y lo dejaré todo en orden Señor.

-No importa, Luz ya las recojo yo, puede retirarse.

Salí del despacho más colorado que un día de calor sofocante, me fui al baño y me eche agua en toda la cara, no sabía si mi sofoco era por la vergüenza o por ver a ese hombre en todo su esplendor.

Nunca se sobrepasó en lo más mínimo y jamás le vi ojos de lujuria mirándome, verle asi excitado me hizo pensar ¿cuál sería el motivo de ese estado tan acalorado?

Pasaron varias semanas y no volví a ver a mi jefe fuera de sí, guardaba las formas y todo funcionaba igual que siempre, aunque algo había cambiado en mí, mis ojos ya no le miraban como jefe sino como un hombre muy deseable, la verdad que mi mente me estaba jugando malas pasadas, no quería meterme en un fregado que no sería nada bueno para mí, pero mi curiosidad me llevo hacer algo impensable.

Esa mañana me había propuesto seducirle, para ello me armé de valor y cuando llamó por el interfono para llevarle unos informes me dije ahora o nunca.

Llame a la puerta y espere lo establecido, abrí y allí estaba él sentado detrás de su escritorio con ese porte interesante, su traje y sus gafas le daban un toque personal muy atractivo y esa barba me excitaba lo más.

Él no esperaba mi reacción y cuando me vio abalanzarme hacia él sus ojos detrás de los lentes eran aún más grandes de sorpresa, yo no retrocedí ni un paso, estaba dispuesta a ver y sentir lo que hace semanas intuí.

Pero no esperaba su reacción, se levantó, y muy educadamente me dijo:

-Señorita, si está mareada podemos llamar al médico o llevarla a la enfermería, será mejor que salga y tome un poco el aire, ya reviso los contratos y más tarde se los llevo a su mesa. Gracias por su trabajo.

No me lo podía creer, ese hombre me había rechazado y encima, con elegancia, más humillada, no podía estar.

Salí del despacho, derecha otra vez al baño, esta vez mi acaloramiento no era por ver su erección, sino por ver a un hombre que no se aprovechó de mi lujuria.

Desde ese día, diré que a mi jefe le admiro más, no sé si mis fantasías se cumplirán, pero ahora sé que es un hombre formal.

PD. Esta historia, podría ser verdad, los personajes son ficticios, en esta ocasión he querido dar un giro al acoso masculino que lo hay, pero también al contario y todavía existen hombres que ante una situación evidente saben actuar no en beneficio de ellos, sino con respeto y como en este caso con elegancia, de no dañar ni humillar.

Campirela_




jueves, 5 de diciembre de 2024

Mi boca



 Mi boca es una hoguera

de lumbre y brasas

 en un mar de deseo

Quizás no nos parecemos

pero es lo que nos unió...

Que tú estés siempre ardiendo

que yo me encienda a tu tacto.

Que mi mirada sea febril

voy tras tus pasos

mis gemidos están llenos de ti

de deseo, de placer.

De besos inquietos, detrás de tus labios

encuentro en tus caricias 

al hombre y al niño

el que hace que mi remanso

sea una vereda de paz.

Con tu celo y maestría sexual 

Me has enseñado a morder

el borde de la luna

a probar el fruto prohibido

a pedirte permiso 

para colmar mi sed.

Exquisito es el alimento

que me brindas 

cada mañana 

para satisfacer

mi apetito y gozar

tenerte de nuevo otra vez.

Campirela_








viernes, 8 de noviembre de 2024

Sentirte

 


Se visten de fuego mis ojos

para contemplar tu altar

mis manos hacen suya tu intimidad.

Soy el suspiro discreto

que besa los secretos de tu piel

mi boca viciosa saborea tus ganas

con mis ansias de mujer.


Te he sentido en la calidez húmeda de mis sueños

donde el tiempo no existe

donde yo solo pongo el final.


Cuando estoy en el manjar

que se cobija en tus entrañas

no existe un ¡detente!

Todo es, todo ocurre en un pragmático instante

hasta que nuestras almas pecadoras

y perversas eyaculan felicidad.


Son tan intensos y excitados

los gemidos que hasta en el infierno

se sobrecogen de la lava que dejamos derramada.


Mojamos de rocío a las nubes

  que hay en el cielo

y en el dorado vicio de poseernos

nuestras almas suplican...

Volvamos a comenzar de nuevo.

Campirela_







sábado, 26 de octubre de 2024

Una noche diferente

REGALO



La tromba de agua que nos cayó encima hizo que llegáramos empapados a casa ⎯¿Por qué no nos bañamos primero? ⎯ Sugirió mi pareja ⎯Claro es buena idea. Nos desvestimos y nos dirigimos a la ducha juntos.

Muchos dicen que a pesar del tiempo que llevamos juntos, aún parecemos novios o recién casados.

Una vez en la ducha comienza el juego de calentamiento, un besito por aquí, otro por allá; una palmadita, tal vez un apretón; una chupadita en los pechos; yo le pongo el jabón a él y aprovecha para acariciarme hasta el último rincón de mi preciosa existencia; y aunque ese jugueteo me calienta enseguida, no pasó más, terminamos de bañarnos, nos secamos y aún desnudos nos fuimos a la cama. Él cogió el portátil y yo un libro, este tenía unas escenas eróticas bastantes subidas, fue en una de ellas, que comencé a removerme en la cama. Mi pareja me dirigió una mirada, y vio que mi cara quería algo, su mano la llevo a mi entrepierna, estas se abrieron ampliamente mientras me masturbaba.

Mi excitación iba en aumento al igual que la de él, una de las fantasías que queríamos compartir era la confianza que teníamos el uno en el otro. Después de calentarnos y darnos unos minutos de placer, decidimos que sería una buena idea dejarnos llevar por la iniciativa del otro. Fue así como me ato las manos a la cama y me puso un pañuelo en los ojos. Desde ese momento estaba a su merced. Oí, como salió de la habitación, fueron unos segundos, cuando de repente sentí, algo sobre mis pechos, frío. Confía en mí, estos hielos pondrán tus pezones erectos tan duros que serán una golosina para chuparlos. Fue, raro, oír la voz sin verle, su tono era diferente y aquellos hielos hicieron su cometido, mis pezones eran estalactitas. Aquel collar de perlas, que me regalo para mi cumpleaños, lo sentí entre mis muslos, llegando a mi pubis, en él hizo su parada, abriendo mi intimidad, lo paseo con delicadeza, sentí cada bolita como llegaba hasta mi clítoris y hacía que este palpitara de gozo. Mi cuerpo ardía, pues el placer era tan intenso que desee algo más. Despacio, me dijo, hoy te haré disfrutar de diferente manera, goza, solo tienes que sentir, dejarte llevar. Nunca habíamos practicado este tipo de sexo, aunque lo pensamos muchas veces, hoy sería mi estreno como sumisa, me costaba aceptar estar allí atada y no poder participar en el juego erótico, pero estaba siendo un aprendizaje placentero. Sus dedos penetraron en mí, sin previo aviso, sentí una ola de elixir recorriendo mis piernas, su voz se había transformado, no la reconocía, era más ronca, sus dedos más fuertes, entraban en mí como visitantes, no como Amo. Cuando fui hablar, note que me ponía una mordaza en la boca, gire la cabeza, pero no me dio tiempo, sentí una asfixia, me calmo mi pareja, diciéndome que todo estaba bien, que gozara, que no pasaba nada. En ese momento me tranquilicé, en mi cuerpo no había un hombre, era dos, recorría mis senos con la yema de sus dedos, el otro seguía con su juego de manos, llevándome al límite del placer. Sentía correr lágrimas de satisfacción sobre mis mejillas, mis brazos me dolían de querer soltarme. Mis orgasmos eran uno detrás de otro, no podía creer que tal placer existiera, mis pechos eran amasados y acariciados dependiendo de quien los tocara. Al igual que mi vagina, ya no tenía más jugos dentro de ella, cada masturbación era una agonía delirante, hasta que me quitaron la mordaza y pude decir basta. Sus labios se posaron en mi boca y nuestras lenguas jugaron a desearse, fue cuando en mí, otra entrada, una lengua acariciaba mi clítoris, mi gemido fue tan intenso, que mi cuerpo se desvaneció de placer. Aquella noche descubrí que el sexo se puede vivir de muchas maneras. Campiela__







sábado, 12 de octubre de 2024

Deseos


Rápido entre el misterio de la noche Deseo ser liberada De toda la complejidad Sostenida en la vida Sea la adicción de un anhelo, A tener el placer deseado Donde el corazón siente por el corazón, Deseando que ambos ardan, Pareciendo que ambos sienten. ¿Cómo voy a volar? Sí, me refugio entre tus brazos Brillando por cada poro de mi piel Turbulenta dicha, del pecado ¡Deseo, placer, lujuria, tú eres todo eso!

Rocío entre mis piernas
senos proclamando tus manos
la noche irrumpe el silencio
con quejidos desmembrados.

  Mi cuerpo convertido en fuego
  Cubre de tu aroma mi piel
Una risa hipnotizada
Son los gemidos ahogados
De tanto deseo y placer.
Campirela_









                                                 Campirela_