Deseas mi cuerpo, y amas mi alma
mi piel es el surco que marcas con tus caricias
me hablas en susurros que te indique el camino
donde depositar la semilla para más tarde
recoger el fruto.
Mis venas son ríos de lava
que recorren mi cuerpo en busca
de alivio... más aún me queda, para saciar mi fuego.
Me cubro de encaje negro, mis pechos de luto
ellos esperan la caricia de tus manos
y el sabor dulce de tu boca.
Solo entonces, caerá al suelo ,
aquel encaje negro que pusiste
aquella noche sobre mis senos...
Aun recuerdo tus palabras
cubrelos mi amada, hasta que yo regrese.
Hoy tu ausencia se hace presencia
y con ello se levante el veto.
Aquí me tienes con el encaje puesto
esperando que entres en las mullas
y como guerrero venzas a los dragones.
Mis labios febriles están esperando
que los hidrates
al igual que mis pechos, serán tu manjar,
como el fruto prohibido ...
Campirela_






